sábado, 24 de mayo de 2008

EDITORIAL

La Industria del Juicio

Si se llevara algún tipo de estadísticas sobre la cantidad de demandas judiciales, sea laborales, daños y perjuicios por accidentes, conflictos de todo tipo, etc. que se realizan con el concurso de abogados de nuestro medio, y tomáramos como referencia los 10 últimos años, se podría observar un incremento sostenido e importante, cuya explicación tendría que ver con numerosos factores, y analizarlos no es nuestra intención, dado que ése no es el motivo de la presente nota.

Sí en cambio vale la pena ocuparse de la metodología que usan algunos profesionales del derecho para procurarse clientes, vulnerando totalmente preceptos éticos que antes se respetaban, al entender los abogados que la elección de un patrocinante debe basarse en la confianza que éste le inspire, y además en la profundidad de sus conocimientos y su prestigio profesional. Pero lamentablemente esto no siempre ocurre así, al menos desde algún tiempo a esta parte, como consecuencia de algunos personajes que se ocupan descaradamente de buscarle trabajo a ciertos leguleyos, con o sin conocimiento de éstos, echando mano a todo tipo actitudes, llegando incluso a entrar sin permiso en habitaciones de accidentados a fin de ofrecerle los servicios de tal o cual abogado, o lograr la complicidad de funcionarios para obtener información y privilegios, seguramente ofreciendo alguna paga a manera de compensación. Ese tipo de injerencias suele dificultar el diálogo entre las partes, llevando a la justicia situaciones que se podrían dirimir en otro ámbito, menos enojoso, más conciliador y menos costoso.

De ninguna manera el tenor de esta nota pretende generalizar, pero sí alertar a aquellos abogados que se ciñen a los postulados de su profesión, para que dicha problemática sea tratada en el seno del Colegio que los agrupa, por su Tribunal de Etica, a fin de que sean percibidos aquellos colegas que se valen de ese tipo de prácticas, las que afectan y comprometen el prestigio de la profesión y perjudican innecesariamente a muchos vecinos.