sábado, 5 de julio de 2008

EDITORIAL

GENERA TEMOR EL INCREMENTO DE LOS ROBOS Y HURTOS

Invariablemente las estadísticas de delincuencia aumentan. Aquí, en el país y en el mundo. Pero no porque estemos ante un fenómeno generalizado debemos resignarnos a verlo como algo natural, y pensar que en algún momento nos va a tocar, y esperar que nos toque. Tal vez debamos estar prevenidos para que no engrosemos las estadísticas. Así como los delincuentes actúan con mayor sofisticación, generando inteligencia y estudiando a sus presas para poder llevar a cabo su trabajo con éxito, los ciudadanos debemos generar un abanico de inconvenientes para entorpecer la labor de los malvivientes y ponerlos en riesgo de ser descubiertos y capturados. La solución no es armarse, ¡por favor!, demasiados ejemplos trágicos demuestran que un vecino común que está armado es proclive a ser víctima de un delincuente que también está armado, pero con la sola y suficiente diferencia y ventaja de que no tiene nada para perder. La prevención debe venir por otros cauces. Acaso una buena cerradura, enrejado de aberturas, sistema de alarma, solidaridad vecinal, evitar comentarios cada vez que se abandona la casa, sea para concurrir a una reunión o salida por vacaciones o viajes de cualquier tipo, y tratar de no dejar dinero o alhajas de importante valor que puedan atraer a delincuentes. Ser cautos cada vez que se concurre a un banco a retirar dinero, lo mismo a los cajeros o cuando se realizan operaciones financieras o inmobiliarias. «No levantar la perdiz» como quien dice, porque a veces quienes están cerca y no gozan de nuestra mayor confianza, suelen ser potenciales entregadores o hasta los mismos ladrones.

Es cierto que aún no hemos hablado de algo vital como la seguridad que deben proveernos los organismos naturales como la policía, y la misma justicia, pero ese sería un capítulo demasiado largo para tratar, en el que se pondría al descubierto la incapacidad de las fuerzas de seguridad para protegernos de los delincuentes, y lo poco que hace la justicia para ponerlos a buen resguardo. Unos dicen que por falta de elementos, y otros se exceden en garantizar los derechos humanos de los reos y olvidan los nuestros.

Los ciudadanos nos sentimos solos en muchos aspectos. Un descuido, una imprevisión, un exceso de confianza pueden ser fatales. El delito está a la vuelta de cada esquina, y con esta frase no pretendemos ser alarmistas. Por el momento hablamos de robos y hurtos, pero ya se detectan algunos asaltos, incluso en la vía pública, lo que permite avizorar un panorama más delicado para el que se debe estar preparados. Este ha sido un tema recurrente en los últimos tiempos. Pero insistimos en el convencimiento de que su tratamiento contribuirá a que al menos se detenga o aminore la escalada delictiva que hoy nos genera temor e indefensión. Ojos abiertos, cautela y mucha prevención. Esa es la consigna.