miércoles, 3 de septiembre de 2008

REPORTAJE EXCLUSIVO


LO DURO QUE ES VIVIR FUERA DE LA LEY

Isaac Tiraboschi Román nos cuenta, sin pelos en la lengua, sus andanzas como delincuente, sus aspiraciones, de su actualidad de retirado

y nos deja un consejo para los jóvenes.

Es un verdadero personaje de la fauna casarense, con un sinfin de andanzas, historias y hasta algunas leyendas. Se llama Isaac Tiraboschi Román, es entrerriano y hace un montón de años que vive en nuestro medio. Fue en algún momento el ícono de los ladrones casarenses. Cada vez que se cometía un ilícito se lo achacaban a él, algunas veces era cierto, otras tantas no. Incluso se realizaron espectaculares allanamientros en sus domicilios cada vez que se cometía algún hecho delictivo importante. Pero de buenas a primeras nada se volvió a escuchar del «famoso» Tiraboschi. El silencio fue total, y muchos se preguntaban que sería de él, si estaba «retirado» o se había alejado de Casares. Pero quiso la casualidad que nos encontráramos con él circunstancialmente, obteniendo las siguientes declaraciones, grabador mediante

«Soy nacido en Diamante, Entre Ríos. A los 26 años, hace unos 30 años, vine a Casares a trabajar con una empresa, Ecodyma, para hacer las cloacas y me quedé. A veces me ausentaba temporalmente por razones de trabajo, con diferentes empresas» dijo a modo de presentación.


CÓMO COMENZÓ A DELINQUIR

Y nos cuenta de aspectos de su vida, conocidos pero no por su propia boca. Y también nos habla de lo que él llama discriminación:

«Lo que más me desvió del camino fue la discriminación. Porque estuve detenido por robo, porque en el tiempo de Alfonsín, cuando el Austral no valía nada, lo que ganaba no me alcanzaba para darle de comer a mis 5 hijos, por lo que comencé a delinquir, a robar para comer. Nunca fui a asaltar con armas ni a «apretar» a nadie, ni a ponerle el revólver en la cabeza. Fui a robar, abría un negocio para sacar cosas para comer, no era para enriquecerme. Incluso siempre tenía gente de la calle en mi casa, gente que no tenía donde ir, donde estar. La mayoría tenía hijos y yo los ayudaba a subsistir».

Y así, en distintos tiempos verbales, con ciertas limitaciones de su lenguaje, siguió con su narración:

«De la mayoría de las veces que he ido (a robar), los antecedentes que tengo es porque he ido a buscar comestibles a los negocios para vivir. Y es porque en esa época, cuando comencé a delinquir, la plata que se ganaba no alcanzaba para vivir, ya que trabajaba en una empresa, iba a cobrar y lo que ganaba no me alcanzaba ni para comer yo solo, y tenía mujer y 5 hijos. En ese tiempo estaba viviendo en el Barrio Carlos Arroyo. Ahí quedé marcado, nadie me daba trabajo, se me discriminaba y entonces empecé a tomar la vida de otra manera, empecé a ejercer violencia porque me miraban mal, me trataban mal y aparte yo no sabía que tenía epilepsia parcial con pérdida de conocimiento, que era en los momentos que me ponía violento, perdía el conocimiento. Lo vine a saber ahora de grande. Hacía cosas que después me las contaban y yo no creía que las había hecho. Para mí siempre era de noche, siempre estaba oscuro. Yo nunca lo supe, nunca me dijeron nada, a pesar de tantos tratamientos psicológicos que me hicieron cuando estuve detenido. Acá vine a saberlo, porque me perdía, agarraba para cualquier lado, me perdía muchas veces».


CÓMO VIVE ACTUALMENTE

Prosigue con sus historias de vida Isaac Tiraboschi Román:

«Como tengo un problema en la columna y no puedo trabajar más en las empresas, he solicitado la Pensión Nacional en la Municipalidad, que no sé si la voy a conseguir o no. Me dijeron que en 10 ó 15 días vaya a buscar el número de expediente y ya pasaron 2 meses y todavía no lo tengo. Para ir sobreviviendo, estoy haciendo algunas manualidades en vidrio. Vivo de la ayuda de los vecinos, que colaboran mucho. La Municipalidad me da una vez por mes el Bolsón, que no me alcanza para nada y algunos huesos y milanesas de soja, con eso voy tirando. Para colmo se me han roto los anteojos y no puedo seguir haciendo manualidades. Los anteojos son caros, como 500 pesos, y no los puedo comprar. La Municipalidad me dio 80 pesos que me alcanzaron para comprar unos anteojos descartables que me sirven para leer. Tengo 56 años, pero estoy muy achacado por la mala vida que he llevado. He vivido muchos años preso, he sufrido mucho, he andado mucho en el agua, cazando nutrias en las islas, en Entre Ríos y acá en la época de las inundaciones».


LAS ANDANZAS «AL MARGEN DE LA LEY»

Y, en capítulo aparte, nos cuenta de sus «andanzas al margen de la ley»:

«Tengo muchos antecedentes, la mayoría inventados, ya que me metían preso por haber entrado en un comercio para sacar comestibles y me cargaban todos los hechos que habían ocurrido en Casares y que estaban sin resolver. Por eso en el Juzgado figuro con 30 ó 40 hechos en cada detención, y también por eso a los 5 días salía porque los hechos no eran míos. Inclusive me han puesto hasta 3 hechos en la misma hora y en distintos lugares, muy retirados uno de otro. Los jueces se daban cuenta que todo era fabricado. La Policía me ha perseguido mucho, pero en este momento me tratan bien, en forma normal. Hasta el año l993, me acosaban, me perseguían. La vida es muy difícil, pero el camino del delito no se lo aconsejo a nadie, porque trae muy malas consecuencias. Ir a robar a un lugar que está cerrado, en el que no hay nadie, a veces es fácil, pero hay que ver las consecuencias que vienen después. Las que hay que pasar en la cárcel, y después, cuando uno sale, la discriminación: nadie te quiere dar trabajo»

UN CONSEJO PARA LOS JÓVENES:
«NO DELINCAN»

Para cerrar la nota le preguntamos:
«¿De la vida que has llevado, te arrepentís de algo?»
Nos dice Isaac Tiraboschi Román:

«De la vida que llevé, de lo que delinquí, sí me arrepiento, por eso no lo hago más y por eso le aconsejo a todos los chicos que quieren delinquir que no lo hagan, porque después hay que ver las consecuencias que trae la vida. El maltrato policial, de la gente, y de uno mismo. Hay personas con las que quisiera tratar y no puedo hacerlo, porque no quieren hablar conmigo porque soy un delincuente, un asesino, un criminal. Eso de «asesino» no sé de donde lo sacaron, ya que me lo han puesto varias veces y yo nunca he matado a nadie. Hay muchos que están de guantes blancos, traje, corbata y portafolio y no los nombran. Yo he robado y no lo niego, no voy a hacerme el angelito, porque no lo soy, pero ahora no quiero volver a tener que hacerlo. Pero si me siguen acosando, persisten en no ayudarme y discriminarme, me están llevando a que vuelva a delinquir , cosa que yo no quiero, pero si sigo así, paso hambre, paso frío, estoy viviendo en una casa prestada, sin muebles y Acción Social que no me quiere atender. Yo sólo pido que me den trabajo. La Municipalidad, que dice que está para prevenir el delito, tendría que darme trabajo, aunque sea para barrer las calles, cortar árboles, limpiar terrenos baldíos...»