
ABRIÓ "LA SALADITA" CASARENSE
Su propietario es el conocido joven «Pollo» Picotto, y el local está ubicado en Avda. 9 de Julio y Maipú
«La Salada» es una feria que nació 1991 por iniciativa de un grupo de ciudadanos bolivianos que se dedicaron a vender ropa nacional, importada y comidas en Ing. Bunge, cercano a la famosa laguna La Salada, de ahí su nombre.
Con el tiempo se fue transformado en un verdadero emporio, hoy administrado por sociedades anónimas, con página web incluida, a la que llegan miles de visitantes de todo el país y el exterior. Mucho se ha dicho de esta particular feria, o mejor ¿que es lo que no se ha dicho?, referido a que venden mercadería robada, falsificada, en negro, así como sus defensores aseguran que es todo de fábrica, bien habido, barato porque no pasa por distintas cadenas de comercialización, etc. etc. No solo es concurrida por gente humilde, sino también por aquellos de clase media, comerciantes que revenden, en fin, un aquelarre que mucho se asemeja a un mercado persa, en un área del conurbano bonaerense.
Con frecuencia La Salada gana la tapa de los diarios y ocupa lugar en los noticieros de televisión por operativos de inspectores en busca de mercadería que no tributa impuestos, que es trucha o de dudosa procedencia. Pero La Salada sigue y cada vez se agranda más. A tal punto que en cualquier momento va a ser posible comprar allí un auto, una moto o artículos suntuosos.
UNA «SALADITA» EN CASARES
Sabido es que muchos casarenses van a La Salada, algunos por sus propios medios, otros con servicios de combis que salen especialmente, sin descontar que se cuentan por decenas los comerciantes locales en indumentaria que también compran allí a precios muy ventajosos y luego revenden en nuestra ciudad.
Pero claro, que se abra una «Saladita», o «La Saladita», como la llama su propietario el conocido joven «Pollo» Picotto, es distinto. El comercio abrió sus puertas el jueves en Maipú y 9 de Julio de nuestra ciudad, y prácticamente en el día vendió gran parte de su existencia. Al respecto Picotto nos decía que él hace lo mismo que otros comerciantes locales, compra en La Salada pero vende a precios más bajos. Piensa abrir únicamente los fines de semana, sábado todo el día y el domingo por la tarde.
Es probable que el comercio local de indumentaria ponga el grito en el cielo, estimando que «La Saladita» no cumple con los requisitos que son exigidos para la habilitación y funcionamiento de un comercio de esa naturaleza. Lo cierto es que ya dio sus primeros pasos, y al parecer con éxito.