miércoles, 17 de septiembre de 2008

EDITORIAL

SEMANA DEL ESTUDIANTE:

DEBE REINAR LA DIVERSIÓN

Y EL ENTRETENIMIENTO,

Y NO EL ALCOHOL Y LAS PELEAS

Lamentablemente, la semana del estudiante no tuvo un buen comienzo. Lo que debió haber sido una reunión bailable plena de diversión y entretenimiento, distó mucho de serlo, generándose episodios de descontrol y violencia, fruto de la ingesta de alcohol, a tal punto de terminar una persona internada en el hospital con lesiones a raíz de una reyerta.

Podrá decirse que los disturbios se generaron puertas afuera del salón en el cual se realizó la primera noche de celebración, pero sería de ingenuos el pensar que los mismos fueron ajenos a la fiesta. Una prueba de la generalización en cierta medida de tal descontrol, es que al otro día, cuando los estudiantes fueron a clase ya que éstas no se habían suspendido, a muchos de ellos no se les permitió la entrada por su estado deplorable, fruto del alcohol y de que aún no se habían ido a dormir. Existía, es cierto, una real preocupación por parte de los centros de estudiantes que organizaron las distintas fiestas, pero no cabe dudas de que se les fue de las manos y poco y nada pudieron hacer para remediar la situación. También es cierto que el colegio en sí no tiene responsabilidad en lo que acontece en las distintas celebraciones no autorizadas desde el tipo oficial, pero tampoco debe suponerse que las autoridades del establecimiento deben mirar hacia otro lado cuando los participantes son los alumnos de los distintos colegios, y los organizadores son los centros de estudiantes reconocidos por dichas autoridades.

La dimensión de los hechos no sólo fue motivo de quejas de vecinos, comentarios de la calle o el roce con el hecho policial, sino que hasta se insinuó que el tema podría ser tratado a nivel del Concejo Deliberante, como una manera de marcar la presencia de la autoridad comunal ante un hecho de esa naturaleza. Incluso para cuestionar los permisos otorgados y verificar si se cumplimentaron todas las exigencias en materia de seguridad y control de las ordenanzas y leyes vigentes, especialmente aquellas relacionadas con la presencia de menores y la venta de alcohol.

La semana del estudiante no debe ser sinónimo de transgresión y vandalismo, muy por el contrario, debe ser motivo de celebración y esparcimiento, en busca de la diversión y la creatividad, sin aditivos como el alcohol o las drogas, que sólo pueden generar violencia o situaciones patéticas que luego todos debemos lamentar.

Es de esperar que a partir de ahora, si es que se decide continuar con la celebración de la semana del estudiante, reine fundamentalmente el autocontrol, y por si éste no existiera, una férrea vigilancia para que los menores no consuman alcohol. Está en los padres, está en las autoridades policiales y municipales, está en las autoridades de los respectivos colegios, el controlar que los festejos sean eso, festejos, y no manifestaciones de desenfreno, fruto de los excesos.