sábado, 10 de mayo de 2008

EDITORIAL


¿EL GOBIERNO ENTIENDE AL PUEBLO?

Cuando desde distintos estamentos del gobierno se encargan de reafirmar que han sido ungidos por el voto popular y que su legitimidad no es discutible, están diciendo la verdad. Pero claro, se trata de una verdad a medias que puede convertirse en una mentira si es que no interpretan al pueblo que los votó, haciendo del ejercicio de gobernar una actitud caprichosa, hegemónica y soberbia, que genera desencuentros con los mismos sectores que con su voto los han legitimado. Lo que sucede con el campo es fruto de la sinrazón. 35 días de fallidas conversaciones para volver al punto cero demuestran o bien que había muy poca ganas de dialogar, o que de lo contrario los separa al campo y al gobierno cuestiones ideológicas insalvables que poco y nada tiene que ver con el tema que los ha enfrentado. Prejuicios que a un país pueden hacerle mucho mal si quienes ejercen la representación del pueblo que los votó no entienden que el diálogo y la tolerancia son factores primordiales que llevan al desarrollo y al crecimiento, cuando se trata de armonizar la convivencia y el entendimiento con todos los sectores de la vida nacional. Pretender que el campo es un sector privilegiado que acumula riquezas y que no contribuye al crecimiento del país es conocer muy poco del campo, al igual que a los esforzados productores, para quienes la vida dura, el trabajo y las contingencias del clima son los factores determinantes de su existencia, muy lejos de la especulación, la vida fácil y la corrupción que mueven el accionar de aquellos sectores empeñados en llevar al país a la bancarrota.

Es triste verlos nuevamente en las rutas haciendo algo que no quieren hacer. Lo de ellos es otra cosa, saben pelear contra la adversidad que ocasionan las escasas lluvias, las inundaciones, las malas cosechas o los tiempos de vacas flacas, pero guapear allí en las rutas, tratando de explicar lo que todo el mundo sabe, no es lo de ellos.

Es hora de que el gobierno entienda que el pueblo no da cheques en blanco. Que si vastos sectores como el del campo, que ayer creyeron sentirse interpretados y hoy ya no lo creen, no necesitan que se agiten los fantasmas del pasado. Simplemente tendrán la oportunidad de las urnas de mostrar su humor, y con su voto darles el escarmiento, si así lo sintieran.