Mientras los funcionarios duermen, los ruidos de la noche en el radio
El silencio es salud. Una vieja frase a la que al menos los funcionarios del municipio no tienen en cuenta. Los ruidos provenientes de los locales nocturnos en el radio céntrico son insoportables, y de nada han valido las airadas y repetidas quejas de los vecinos a la comuna. Hacen oídos sordos desde sus mullidas camas sin importarles que son muchísimos los vecinos a los que les es imposible conciliar el sueño porque desde los locales nocturnos, algunos de ellos con sus puertas abiertas de par en par, se escuchan los equipos de música o los cantantes en vivo como si estuvieran en sus propios dormitorios. Ni un solo inspector es enviado a comprobar si se cumplen las ordenanzas en vigencia sobre ruidos molestos. Si lo hicieran, tomarían cuenta de la desidia de los comerciantes de la noche, los que no cumplen las normas legales en vigencia y parecen burlarse de los reclamos vecinales, algunos de ellos formulados a la comuna por escrito y con la firma de los vecinos. Es así como el centro de la ciudad se convierte los fines de semana en un pandemonium, al que se suman las motos lanzadas a toda velocidad con sus escapes libres, y autos que se pasean con sus equipos de música a todo volumen. Todo eso no sucede de casualidad. Pasa cuando se hace ejercicio de la modalidad «a todo bueno» que se termina convirtiendo en una verdadera anarquía en la que cada uno hace lo que le parece.
Creemos que debe cuidarse en estas ciudades pequeñas, a las que afortunadamente no han llegado algunos males de las grandes urbes, esa tranquilidad y esa paz que siempre las ha distinguido, vigilando el cumplimiento de las ordenanzas, a fin de preservar las características que las distinguen, y que hace que sean elegidas para tener una vida saludable.
El vivir en la modernidad no implica que los vecinos deban sufrir el martirio de no poder dormir por los ruidos molestos, o el ver transcurrir sus días aterrados por falta de seguridad. Vivir en la modernidad significa tener una mente abierta al mundo y estar aggiornados a los tiempos que se viven, no tomar de éstos lo peor, lo desechable o aquello que nos perjudica. Vivir en modernidad es cambiar las reglas de juego, pensar en el porvenir como un cambio de las reglas del pasado.
El silencio es salud. No aquel que acalla las voces de protesta en procura de una vida mejor, sino aquel que deprecia los ruidos innecesarios, que nos quitan calidad de vida. Imponer la razón como norma trascendental de la sociedad, es ser parte de los tiempos modernos.