miércoles, 3 de septiembre de 2008

TERRIBLE INCENDIO


ESPANTOSO: ¡Se quemó vivo!

El sábado pasado al mediodía se incendió una mísera vivienda (en realidad una carpa o choza) levantada en terrenos de ABSA, aledaños al basural municipal. Al llegar los bomberos hallaron en su interior a un hombre completamente quemado, en carne viva, sin ropas, aún vivo, que apenas podía articular algunas palabras, el que fue identificado como Miguel Angel Mendez, de 50 años. Conducido en la ambulancia al hospital, le pedía a la Virgen que le calme los dolores. Falleció tres horas más tarde en la sala de terapia.

«Fue algo espeluznante, que en realidad no había visto en todos mis años de bombero. El espectáculo era desgarrador, estaba todo abierto, se le había caído la piel, no puedo explicarle lo que era...», le decía el Subcomandante Hugo Trezeguet a EL OESTE al relatarle al cronista su experiencia vivida el sábado pasado el mediodía al incendiarse una carpa o choza construida con plásticos y cartones que oficiaba de vivienda, en terrenos de ABSA, aledaños al basural municipal. Allí solían vivir o estar varios hombres, cirujas del basural, uno de los cuales era Miguel Angel Mendez de 50 años, que ese mediodía se hizo la comida en una especie de parrilla o fogón, para luego seguramente acostarse a dormir la siesta.


EL VIENTO PUDO SER EL CAUSANTE

El sábado había un fuerte viento, y se presume que puede haber sido el causante del incendio, al avivarse el fuego y propagarse a unas lonas, trapos y maderas que había en la casucha. Méndez probablemente estaba durmiendo y cuando se despertó ya era tarde. Las llamas lo envolvían todo, encen-diéndose el colchón, la ropa de cama y su propia ropa, quedando en segundos convertido en una antorcha humana. No se sabe cómo pudo salir de ahí, prendido fuego en lo que era una verdadera hoguera. Se sabe que un chico del vecindario de apellido Cardoso lo vio y le avisó a la señora que habita la casa de ABSA, de apellido Ramborger, la que se acercó y, al verlo a Méndez prendido fuego, le apagó con un trapo las llamas, pero ya tenía la mayor parte de su cuerpo quemado. Sus ropas habían desaparecido y partes de la piel de los brazos y manos se habían desprendido del cuerpo. Al llegar los bomberos lo vieron a unos 6 ú 8 metros del foco del incendio, desnudo, en carne viva y aún con vida. Daba impresión, apenas si podía articular alguna palabra, y ya se percibía una gran dificultad para respirar. Como pudieron lo auxiliaron, lo pusieron, en la ambulancia y pudieron percibir que entre sollozos decía «virgencita querida sacame el dolor que no aguanto más». Tres horas más tarde fallecía víctima de las gravísimas quemaduras, en la sala de terapia del hospital. Trezeguet le diría luego a nuestro cronista: «Para casos así tendríamos que tener una inyección o algo para aplicarles, que se duerman y dejen de sufrir en el instante. Recuerdo que una vez transportamos a una nena a la que había aplastado un camión y estaba consciente viéndose toda reventada. En este caso lo mismo, tenía todo su cuerpo quemado».


COMENTARIOS

Si bien todo indicaría que se trató de una infortunada tragedia fruto de la fatalidad, la investigación se orientó también a la posibilidad de que pudiera tratarse de un hecho intencional, aunque no se hallaron pruebas o indicios que permitan corroborarlo. Méndez era un buen muchacho, de origen humilde pero de muy buena crianza, que no registraba ningún tipo de antecedentes penales. Vivía de changas, de lo que pudiera encontrar en el basural y a nadie molestaba. Se reunía allí con varias personas, tal vez tomaban un poco, pero jamás trascendió que se hubieran registrado peleas, o que alguna situación desagradable hubiera quebrado la tranquilidad del lugar.