
ESPANTOSO: ¡Se quemó vivo!
El sábado pasado al mediodía se incendió una mísera vivienda (en realidad una carpa o choza) levantada en terrenos de ABSA, aledaños al basural municipal. Al llegar los bomberos hallaron en su interior a un hombre completamente quemado, en carne viva, sin ropas, aún vivo, que apenas podía articular algunas palabras, el que fue identificado como Miguel Angel Mendez, de 50 años. Conducido en la ambulancia al hospital, le pedía a
«Fue algo espeluznante, que en realidad no había visto en todos mis años de bombero. El espectáculo era desgarrador, estaba todo abierto, se le había caído la piel, no puedo explicarle lo que era...», le decía el Subcomandante Hugo Trezeguet a EL OESTE al relatarle al cronista su experiencia vivida el sábado pasado el mediodía al incendiarse una carpa o choza construida con plásticos y cartones que oficiaba de vivienda, en terrenos de ABSA, aledaños al basural municipal. Allí solían vivir o estar varios hombres, cirujas del basural, uno de los cuales era Miguel Angel Mendez de 50 años, que ese mediodía se hizo la comida en una especie de parrilla o fogón, para luego seguramente acostarse a dormir la siesta.
EL VIENTO PUDO
lamas lo envolvían todo, encen-diéndose el colchón, la ropa de cama y su propia ropa, quedando en segundos convertido en una antorcha humana. No se sabe cómo pudo salir de ahí, prendido fuego en lo que era una verdadera hoguera. Se sabe que un chico del vecindario de apellido Cardoso lo vio y le avisó a la señora que habita la casa de ABSA, de apellido Ramborger, la que se acercó y, al verlo a Méndez prendido fuego, le apagó con un trapo las llamas, pero ya tenía la mayor parte de su cuerpo quemado. Sus ropas habían desaparecido y partes de la piel de los brazos y manos se habían desprendido del cuerpo. Al llegar los bomberos lo vieron a unos 6 ú
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Si bien todo indicaría que se trató de una infortunada tragedia fruto de la fatalidad, la investigación se orientó también a la posibilidad de que pudiera tratarse de un hecho intencional, aunque no se hallaron pruebas o indicios que permitan corroborarlo. Méndez era un buen muchacho, de origen humilde pero de muy buena crianza, que no registraba ningún tipo de antecedentes penales. Vivía de changas, de lo que pudiera encontrar en el basural y a nadie molestaba. Se reunía allí con varias personas, tal vez tomaban un poco, pero jamás trascendió que se hubieran registrado peleas, o que alguna situación desagradable hubiera quebrado la tranquilidad del lugar.