UN PROYECTO MUNICIPAL QUE TIENE POR EJE LA CONTENCIÓN DE LOS JÓVENES
Cuando se habla de «contención de los jóvenes», la frase tiene que ver, por lo general, con planes o proyectos de acción preventiva destinados a menores de edad en riesgo de caer en el delito.
Cabe preguntar si la comuna, cuando habla de «contención de los jóvenes» y diagrama un proyecto de obra pública para beneficio de los jóvenes que diariamente se congregan en la plaza y en las escalinatas del edificio municipal, está pensando en retenerlos allí para que no caigan en el delito.
Todo indicaría que no, ya que una gran parte de los jóvenes que han elegido ese lugar para reunirse, charlar, tomar mate, hacer «huevo», como se dice, o jugar a la pelota, no son chicos que están en riesgo de caer en el delito, sino por lo general estudiantes, hijos de vecinos de clase media, de familias conocidas, y tal vez algunos «infiltrados» que de ninguna manera son mayoría. La contención a la que se refiere el municipio tal vez sea otra. Probablemente el tenerlos allí, a la vista de todos y no en lugares apartados, compartiendo juegos y charlas pero no alcohol y drogas, y aquí surge un interrogante: ¿están controlados?. Ese tal vez sea el punto a discutir, y en la falta de controles basan su oposición al proyecto los vecinos de la cuadra que se oponen al mismo. «Los vemos solos, sin vigilancia, haciendo lo que les viene en ganas, sin adultos que los controlen y tracen pautas de comportamiento para evitar los desbordes de todo tipo que cometen, algunos de los cuales producen daños materiales, otros suciedad, molestias, ruidos, etc.», decía un vecino del lugar, que como otros dice haber visto a distintos jóvenes en actitudes sospechosas reunidos bajo la glorieta o la pérgola de la plaza. ¿A que le llama «actitudes sospechosas», a consumir algún tipo de droga?, tal vez sea a eso, y si bien abiertamente no lo dicen, lo insinúan. La contención sin control no existe. Es plausible que se piense en los jóvenes, que se les brinden los espacios y posibilidades para que desarrollen sus inquietudes, hagan culto a la amistad y disfruten del sano esparcimiento. Pero llamar «contención» a brindarles un espacio y nada más, es correr el riesgo de potenciar los riesgos, valga la reiteración. A la obra pública que proponen, deben agregarle un verdadero programa de contención. De lo contrario fabricaremos un reservorio de chicos, a la marchanta, y eso es precisamente lo que no se quiere.