sábado, 5 de septiembre de 2009

OPINION

EL ANTIKIRCHNERISMO SE DESINTEGRA

Muchos sienten que han votado al "cuete"


Un 70% del electorado nacional votó en junio contra un gobierno al que no le bancan su estilo confrontativo, soberbio y sin diálogo, que no supo interpretar a sectores que como el campo resumen la esencia de nuestra economía. Gran parte de esa oposición, la Coalición Cívica integrada por el radicalismo, socialismo y el Ari, y Unión Pro, conformado por el macrismo y el peronismo disidente de Felipe Solá y Francisco De Narváez, prácticamente se ha desmembrado, fruto de las ambiciones y desinteligencias de sus «socios», a tal punto que cada uno se cortó solo, y de ambas agrupaciones parecen haber quedado las siglas nada más. Todo esto permitiría suponer que esa gran masa de ciudadanos que creyeron en una oposición inteligente y superadora, han votado al «cuete».
El kirchnerismo, lejos de la autocrítica y el mea culpa, ha profundizado su modelo, haciendo de cuenta que nada ha pasado, y aprovechándose de una oposición temblequeante y babé que sólo se ocupa de sus rencillas personales y no tiene manera de frenar el avance de importantes proyectos, como el de la delegación de facultades ya aprobado, y ahora la ley de radiodifusión, que parece encaminada a seguir el mismo camino en el congreso.
Margarita Stolbizer y Lilita Carrio están separadas por un abismo, con lo que la Coalición, si no deponen sus actitudes, va a parar al diablo. Felipe Solá de Unión Pro ya lanzó su propio proyecto, mientras que Francisco De Narváez coquetea con Cobos, le hace guiños a Reutemann y hasta insinúa que puede llegar a ser habilitado para presentar su candidatura a presidente. Macri, por su parte, no parece entenderse con ellos, por lo que hasta ahora todo indica que seguirá solo. ¿A quienes votaron entonces los opositores a Kirchner?.
A partir del 10 de diciembre se sabrá hasta qué punto son capaces de mantener coherencia y anular las fuerzas hasta ahora hegemónicas del kirchnerismo. Por el camino hasta ahora elegido van a tropezar con un oficialismo que no sabe de claudicaciones, con un Kirchner astuto que juega a la mancha con los jumbo, y con una caja que anula convicciones y compra voluntades.
Al menos en Casares no están tan atados a los problemas nacionales y a los divorcios que se producen en las distintas fracciones. Aquí, pertenezcan a tal o cual partido político, tienen la mente en lo local, y eso es bueno.