LOS MOVIMIENTOS DE SERACI
¿Todo seguirá igual, pese a que todo ha cambiado?
Es gatopardismo lo de Luis Seraci?.
El autor de la famosa novela «El Gatopardo», Giuseppe Tomasi di Lampedusa decía: «si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie». Hechos los cambios, preguntaban: «¿y ahora que sucederá?, todo seguirá igual pese a que todo habrá cambiado...». Desde entonces el «gatopardismo» ha ingresado al mundo de la política como una forma de impresionar y generar expectativas cambiando, y que todo siga como está.
El intendente Seraci ha hecho movimientos en su equipo de gobierno. Pero no cayeron cabezas como se estila cuando un gobernante intenta darle más dinámica a su gestión. Solo se trata de una rotación, como quien mueve las piezas en un tablero cambiando roles.
Las mismas caras, distintas funciones.
El secretario privado Oscar Demarchi pasó a la jefatura de despacho, y su lugar lo ocupará el Director de Producción Raúl Urbizu, mientras que Gustavo Gómez, que ocupaba la jefatura de despacho, se desempeñará en producción.
¿Qué persigue Luis Seraci con estos cambios en tiempos electorales?. Seguramente lo contestará en una nota de esta misma edición, pero hagamos volar la imaginación en un análisis político, dado que nada se hace «por casualidad», y no creemos que lo de Seraci sea gatopardismo. Ese no es su estilo.
Es preferible quedarse con la idea de que con ese enroque de funcionarios lo que persigue es optimizar su gestión, darle a través de sus colaboradores un toque más político, y la clave sería Raúl Urbizu.
Su ex-secretario Demarchi, es un hombre formal, seguramente expeditivo, formado en un ámbito de certezas, pero muy poco conocedor del tejido social casarense, sin antecedentes en la política, lo que le quitará cintura cuando la máquina preeleccionaria se ponga en marcha.
Y en rigor ya está en marcha.
Raúl Urbizu, en cambio, es un hombre de las instituciones, conoce a la gente, más que un filtro del intendente puede convertirse en un complemento, usar el oído, pulsar la opinión, despejarle el ámbito de gente indeseable, acompañarlo, ser en parte su asesor.
Pero no queda en claro qué es lo que persigue realmente el Jefe comunal con esos cambios, y ese es el punto.
Tal vez el ingreso de un cuadro político de más peso le hubiera aportado lo que realmente necesita. Se vienen meses calientes en los que la oposición buscará afanosamente armar sus estructuras para darle batalla. Y aunque ahora algunos sectores parecen desdibujados, faltos de coherencia, como manejándose en una nebulosa, cuando se arrimen los tiempos todo irá acomodándose y quién sabe si esta rotación de hombres y nombres a Seraci le será suficiente. Lo que no quita que guarde alguna carta comodín para usarla en el momento oportuno, y echar la falta envido con 33.
Llama la atención que lo desperdicie a Romagnoli, el funcionario que más mide en su entorno. Que no aproveche sus condiciones de ejecutividad, buen diálogo y firmeza, abriéndole las puertas de su despacho al mundo de la política. Debajo de esa pátina de un hombre técnico está un político en potencia, su carisma tal vez no sea el de un funcionario manoseador y dicharachero, pero infunde confianza y respeto, dos atributos escasos en el mundo de la política.
Habrá que fisgonear desde la tribuna y adivinar el juego de Seraci, que por ahora goza del espectáculo de una oposición fragmentada, y se da el lujo de mover sus soldaditos cual un general prusiano, sin acudir a refuerzos, viendo que así, como están las cosas, la batalla está ganada.
¿Estará ganada?.