«Vaciar mi hogar será como vaciar mi alma…»
A la vecina "Bochi" Loretti le rematan todo
La conocida y apreciada educadora Olga «Bochi» Loretti, viuda del recordado vecino "Pepe" Aguilar está pasando por un mal momento que la tiene sumida en la angustia y la desesperación. Circunstancias de la vida la han llevado a la dura encrucijada de tener que afrontar el remate de todos sus bienes, incluso la casa en la cual vive con sus hijos. Tal circunstancia ha motivado una espontánea adhesión de sus amigos, vecinos y todos los que la conocen y la quieren, los que están haciendo circular distintos petitorios a la justicia a fin de que se suspendan los remates, que se producirían en los próximos días, o al menos el de su casa. A su vez otros vecinos hacen pública su solidaridad y piden también a la justicia y a quienes han embargado sus bienes, un acto de humanidad para con alguien que lo ha dado todo y que está punto de perderlo todo.
EL OESTE mantuvo una breve charla con «Bochi», no para que cuente los detalles que la llevaron a esta situación, sino para que pueda expresar su agradecimiento a todos aquellos que
están pidiendo por ella.
-"Bochi", cómo está recibiendo todas estas muestras de cariño y adhesión ante la difícil situación por la que está atravesando?
-En este momento tan difícil en que nos encontramos mis hijos y yo, es muy importante surtirnos de esa energía que nos da el amor de la gente.
Hay una frase que dice: siembra y cosecharás, y yo pienso que en este momento, en estas circunstancias difíciles de nuestras vidas, en parte se está cosechando lo que se sembró y nos está dando fuerzas, tanto apoyo de familiares, viejas amistades, viejos vecinos, personas de otros barrios y de este barrio donde hace 50 años que me encuentro viviendo porque llegué a él cuando tenía 16 años. Las demostraciones de afecto, de amor, de compañeros de escuela, compañeros de estudios secundarios, de la primera promoción de maestros, que con orgullo integré en el año 1959, de ex alumnos de todas las escuelas donde estuve trabajando, son tan grandes que me instan a seguir, a luchar, para llegar no a negar algo, sino a no quedar sin mi casa que es el último lugar que desearía perder, porque si la pierdo quedo en la calle.
La verdad es que estoy asombradísima con todas las muestras de adhesión que estoy recibiendo y es eso lo que yo diría un inyector de energía permanente, incluso de gente que quizás no conocía mi problema.
Yo estoy segura de que si por esas desgracias de la vida, me tengo que desprender de mi casa, que costó tanto sacrificio lograr, tanto a mis padres como a nosotros, vaciar mi hogar creo que se vaciaría mi alma y no sé si soportaría vivir lejos de aquí, no sé si lo resistiría en este momento con mi corazón bastante sacudido ya.
Quiero aprovechar esta oportunidad para expresar mi agradecimiento general para todos sin excepción y después de tanta demostración de amor, sólo me queda decir gracias y con toda la fe que sigo teniendo a pesar de todo y con toda la fuerza que brinda una causa justa, le digo a Dios: mil gracias Señor y Tú que todo lo puedes, dejo en tus manos la última solución a nuestros grandes problemas y que desde el cielo bendigas a todos los que nos están apoyando.