No son pocos los casarenses que se extrañan viendo que el trabajo de barrer las calles, tradicionalmente hecho por hombres, es ahora realizado por mujeres. EL OESTE entrevistó a la señora Dalinda Saade, coordinadora de la empresa que tiene a su cargo el barrido de las calles, y quiso saber un poco más sobre ese trabajo tan importante y necesario, no siempre reconocido por la comunidad.
-En estos momentos somos 16.

-Trabajamos conjuntamente con la municipalidad porque somos contratadas por ellos.
-El comienzo es a las 8 de la mañana, cuando ya dejaron sus hijos en
-Se nota que hay conformidad. Es un grupo en el cual nos llevamos todas muy bien y a tal punto que hemos desarrollado un proyecto en común, que vamos a poner en práctica dentro de poco. El grupo trabaja bien, se manifiesta bien, porque cuando hay algún desacuerdo se lo habla y se lo trata de solucionar lo más rápido y de la mejor manera posible.
-Si no tienen inasistencias, porque ellas trabajan por cordón barrido, cada barrendera cobra entre 700 y 750 pesos por mes.
-Como nosotras tenemos trabajo, nuestros problemas medianamente solucionados, es que nos hemos propuesto ayudar a otras personas que están verdaderamente mal, el caso de muchos chicos que por vivir en medio de la pobreza ni siquiera tienen una cama propia donde dormir y una manta con la que taparse. Hablando entre nosotras nos hemos propuesto conseguir camas y otros elementos, y destinarlos a esos niños que tanto lo necesitan para poder dormir bien, estar abrigados, eliminar conflictos con sus hermanos e ir a la escuela descansados. Esperamos poder ponerlo en práctica lo más rápido posible.
-Yo creo que sí. En e
ste momento estamos en una época difícil. Es la etapa en la que caen las hojas, que por más que nosotras pasemos, a los 5 minutos se cubre otra vez con hojas la calle.
De todas maneras, con el plantel que hay en esta empresa que se llama Empresa Centenario, que es una empresa contratada por el municipio, más el plantel de barrenderos municipales y la barredora, se cubre todo el pueblo como corresponde y bien. Lo que pasa es que en este momento no se nota, primero por el tema de las hojas y segundo porque encontramos personas que no colaboran, barriendo la vereda y tirando las hojas a la calle apenas las chicas pasaron.
-Que no crea que es un trabajo fácil. Que muchos tendrían que tomar el cepillo y ver lo que se siente o la impotencia que produce ver que, una vez terminado el trabajo y las hojas juntadas, un vecino volvió a tirar hojas a la calle, sin valorar lo que a todas nosotras nos cuesta un gran sacrificio y que lo hacemos con gran dedicación.