TE ACORDÁS, HERMANO!
Te acordás hermano de aquel Gaucho Aranda, paisano auténtico como el mate amargo, recorriendo calles de ésta, mi ciudad?.
Te acordás hermano, qué tiempos aquellos, cuando este amigazo de bombacha y botas, emponchaba tardes de autenticidad?
Amigo de estaño, brindador de sueños, de sonrisa franca y mano cordial, sencillo en el trato, de marchar paisano no tenía pereza para recitar y alegrar la noche con sus ocurrencias, con campero acento y potente hablar...
Y cuando en mi pueblo apareció, entre sombras, aquel Lobizón, que llenó cien noches de aullidos y gritos, que asustaba a unos, preocupaba a otros y que merecía toda la atención, fue el Gaucho Aranda, no podía ser otro, el que a coraje y cuchillo se le enfrentó. Y contaba a todos, que echando llamas, el monstruo horrendo se le abalanzó. Se melló el facón de tantos puntazos que al bicho le dio, desgarró sus ropas con zarpas de acero, brillaron sus ojos con rojo esplendor, se perdió en la noche oscura del tiempo y por este pago más nunca volvió.
En relato inocente de valiente hechura, el Gaucho Aranda así lo contó...